Portugal-Espanha visto pelo escritor Enrique de Hériz

«Antes de que empezara el España-Portugal sentí un deseo inconfesable, una especie de impulso suicida: durante décimas de segundo, mientras mi dedo pulgar buscaba en el mando a distancia el botón que encendía la tele, deseé que nuestros vecinos ganaran ese partido. Por suerte para mí, lo primero que apareció al iluminarse la pantalla fue el rostro de Cristiano Ronaldo: eso borró sin clemencia hasta el último rastro de doblez o de posibles dudas. Sin embargo, durante todo el partido me acompañó un extraño runrún del que sólo pude librarme cuando, terminado el encuentro y debidamente celebrada la victoria, pude sentarme a pensar con calma por qué me había ocurrido eso. Alguien dijo que pensar con calma es la terapia de los pobres.
Aunque nunca he pretendido llevar una cuenta exacta, creo haber estado diecisiete veces en Lisboa. Si el nacionalismo o el aburrimiento me llevaran a abandonar la hermosamente provinciana Barcelona, la capital portuguesa ocuparía el primer lugar en mi lista de posibles destinos, con la única competencia cercana de Buenos Aires. En ningún lugar del mundo me siento tan bien tratado como en Lisboa. (…)
He visto a directivos de empresas españolas tratar a los empleados de sus sedes lisboetas con un engreimiento imperdonable. El desequilibrio en el supuesto interés mutuo es avergonzante. Cualquier escritor español de mediano éxito tiene un editor portugués y, cuando lo invitan a Lisboa para promocionar sus novelas, recibe trato de megaestrella: decenas de periodistas, todos con el libro leído antes de la entrevista. ¿Y a la inversa? Solo nos interesaba Saramago y quizás, me temo, porque mucha gente creía que era español. (…)»

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Comentários

One Response to “Portugal-Espanha visto pelo escritor Enrique de Hériz”

  1. Venâncio on Julho 6th, 2010 9:17

    Li o texto inteiro. Que magnífico artigo!

    De antologia — o que não é dizer pouco, dada a avalanche de crónicas “ibéricas” que conhecemos.

«Tenho a suspeita de que a espécie humana - a única - está prestes a extinguir-se e que a Biblioteca perdurará: iluminada, solitária, infinita, perfeitamente imóvel, armada de volumes preciosos, inútil, incorruptível, secreta» Jorge Luis Borges